La granja de los Vitale, un modelo de tecnología y buenas prácticas porcinas

20 diciembre, 2022

Lo que se hereda no se hurta y Lucas Vitale heredó el amor por el campo y la fuerza de trabajo de su abuelo y de su padre, históricos productores porcinos de la zona de Monte Buey, departamento Marcos Juárez, en el sudeste de la provincia de Córdoba. Apostaron todos, en familia, a través de las décadas, a una actividad con permanentes altibajos pero no bajaron los brazos nunca, ni aún viendo a otros importantes productores quedarse en el camino, derrotados por los vaivenes de un país sin estabilidad. 

Vivieron tiempos buenos y otros no tanto, pero siguen de pie y creciendo con tecnología y modernas prácticas porcinas.  
Con genuino agradecimiento, Lucas expresó: “Lo admiro mucho a mi papá porque vi a muchos productores de su época que quedaron en el camino y él supo llegar hasta acá, con lo cual seguramente hizo las cosas bien y nos puede seguir enseñando”.
Lucas Vitale está hecho de campo, de sacrificios diarios y de logros que lo llenan de pasión para crecer en esta  actividad. “Desde que tengo uso de razón somos productores porcinos. A esto lo arrancó mi abuelo paterno, lo continuó mi papá en sociedad con su hermano mellizo. Mi papá hacía el criadero y mi tío la parte de agricultura, yo mamé de chico esta actividad, incluso viví muchos años adentro de la granja aunque ahora mi casa está a 17 kilómetros. Nunca me voy muy lejos”.


La actividad productiva, para ser exitosa, implica poner el tiempo y el cuerpo. Lucas recuerda que en su infancia era feliz haciendo cosas que otros chicos quizás nunca entenderían como divertidas. “Pasaba las vacaciones de verano cuando era niño apartando chanchos y era feliz. No lo sufría para nada y eso me sirvió para amar esta actividad que si no la amas, no se puede hacer. En la granja se rompen cosas todos los días y hay que estar, no se puede parar. Tal vez lo complicado de ser productor porcino es eso, tener que estar todos los días disponible las 24 horas porque el sistema de producción porcina no entiende de vacaciones ni fines de semana”.

La granja de los Vitale tiene 250 madres: “Toda la vida nos manejamos en ese rango. Lo máximo que llegamos a tener son 300 madres a campo y la idea de la familia siempre fue no crecer en número de madres sino de ir tecnificando e intensificando la granja de a poco, año por año. Al principio producíamos a campo 1.400 kilos por madre, ahora estamos entre 3.000 y 3.200 kilos por madre. Destetábamos 6 a 7 lechones a campo y hoy destetamos 12. Con estos resultados vemos que funcionó la estrategia de intensificar la actividad productiva”.

Las claves de este logro fueron mejorar la calidad de gestación, de la lactancia de los lechones y la incorporación de genética. “Fuimos cambiando la genética año a año hasta hoy que no ingresamos más cachorras a la granja sino que ingresamos abuelas y producimos nuestras propias madres. Ese, sin dudas, fue un salto cualitativo y no fue fácil económicamente porque no teníamos la estructura adecuada, pero fuimos acompañando el cambio con inversión en infraestructura, sobre todo para poder tener logros genéticos”, explicó Lucas y agregó: “Nosotros agrandamos la granja y a la par agrandamos una laguna que teníamos pero nos vimos en la necesidad de impermeabilizarla y tener un sistema de riego acorde; entonces compré este año un cañón regador y ese fue un gran avance para el campo”.

Vitale es socio de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (Cappcor) y además es socio de una cooperativa de Monte Buey. Cree firmemente en que la unión de los productores trae desarrollo y grandes aprendizajes: “Unirse a otros productores grandes y pequeños es muy importante para crecer en cualquier punto de la cadena productiva. Tenemos un grupo de productores que trabajamos en la capacitación y unificamos la genética y los puntos productivos en esta zona”.  

Tecnificar, digitalizar, profesionalizar, son acciones que toda actividad productiva debe poner en marcha de cara a un presente exigente y a un futuro desafiante. “La profesionalización del sector es muy clara ya, veo granjas que tienen al frente profesionales, la sanidad y el control productivo está por lo general tercerizado y todo está digitalizado para poder llevar estadísticas y controles que permiten proyectar y ver resultados. Antes no veíamos los números diferenciados de la actividad agrícola de la porcina, y son dos actividades distintas que hay que verlas por separado. Teniendo buenos datos y tomando buenas decisiones, siempre hay ganancias. Hay que estar digitalizados y organizados en los tiempos que corren o te quedas afuera del sistema”, asegura Lucas.  

Comentó que “hay granjas que regulan la planta de alimentos en forma digital, ven si hay un problema de agua a través de programas digitales. Tener eso requiere de una gran inversión pero hacia eso vamos. A los mayores, como mi padre, esto les cuesta muchísimo porque producían de otra manera; no es fácil hacerlos entender que no es cambiar sino mejorar, evolucionar. Pero creo que hay que tomar todo lo bueno que nos enseñan los mayores y agregar lo que tenemos a la mano en cuanto a tecnología”.

Finalmente, con incertidumbre y al mismo tiempo con ternura, Lucas Vitale contó que tiene dos hijos, “y ninguno se arrima a los galpones de la granja, pero son chicos, espero que se interesen por esta actividad para no perder la línea que viene desde el abuelo”.